lunes, 24 de diciembre de 2012

Detalles

Ya pasó un tiempo desde la tercera calibración y cada vez se pone mejooor! Es muy loco que con cada una de ellas pienso que están re fuertes y después me hacen otra y resulta que estaban muy bajitas! Es como una escala sin fin que sube, y sube, y sube y sube...
Cada calibración es una sorpresa. En la última se le hizo más énfasis en la voz. Empecé a escuchar como una  resonancia detrás de cada voz, muy difícil de explicar. Lo importante es que ya no eran sonidos chatos, secos, sino que tenían mucho más color y vibraciones, notas que antes desconocía. También empecé a escuchar mi propia voz un poco distinta, sin dejar de sorprenderme cada vez que hablaba prácticamente. Sin embargo, en mi caso particular, logré adaptarme considerablemente rápido ya que en el día de hoy no puedo distinguir definidamente cuándo dejé de escuchar estos "sonidos de fondo".
Es increíble lo natural que me resulta todo. Escuchar. El sonido simplemente entra, está ahí sin buscarlo, sin esfuerzo. Me encanta poder escuchar detalles y me apena sacarme el implante a la noche. Con tan solo la tercera calibración ya estoy muy apegada y lo disfruto mucho! Incluso siento que entiendo mucho más porque al entrar más sonido la lectura labial se vuelve más relajada que antes, lo cual es una gran ventaja. Como siempre, al pasar el tiempo empiezo a escuchar "menos" hasta la siguiente calibración, que esta vez es el 17 de Enero. Incluso en la última que me hicieron me establecieron cuatro programas que van en aumento de volúmen; ya estoy usando el último programa como para darse una idea de lo rápido de que acostumbré, considerando que los primeros días me molestaba un poco la nueva calibración. Es temporánea la poca comodidad al recibir las nuevas calibraciones, más que nada porque se trata de algo nuevo de lo que nunca antes tuve registro, pero aún así disfruto las diferencias, y mucho.
Cada vez que escucho algo distinto me desconcierta pensar que ya pasaron dos meses de mi operación, del miedo que tenía. Todo me desconcierta! Sigo sin creer que ya estoy en camino con esta nueva vida! Es que es tan natural que casi no me doy cuenta. Por eso estoy eternamente agradecida por lo que estoy viviendo y por lo que está por venir. Sigo yendo por más!

PD: Feliz Navidad!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Canto de pájaro

Entonces en la primera semana todo fue bastante tranquilo. Los primeros días había notado diferencias en la percepción, escasos sonidos que antes no registraba directamente. De todas formas, no escuchaba propiamente dicho, era más que nada sentir sonidos que sonaban todos iguales.
El día previo a la segunda calibración me junté con Gina para realizar un par de pruebas. Nos enteramos que efectivamente estaba prestando más atención con el oído derecho (el que no tengo implantado) para compensar las mejorías del izquierdo. Y es buenísimo, hasta yo me doy cuenta! Ahora me siento mucho más atenta que antes y, por ende, entiendo más, independientemente de lo que escuche o no. En fin, la primera semana transcurrió sin ninguna novedad demasiado importante y no me costó mucho adaptarme. Ya para la segunda calibración la audición me había "bajado". Es decir, me había acostumbrado a este pequeño impulso que se me dio con la primera calibración entonces no había ningún cambio drástico, no escuchaba mucho. Es más, se podría decir que escuchaba más con el audífono.
Sin embargo, la segunda calibración fue un éxito increíble, por ahora fue la que más me gustó de las dos. El mismo día de esa calibración ya estaba escuchando un montón de ruidos más que antes. Me pusieron dos opciones para elegir: uno que me suena más suave (cuyas frecuencias graves y agudas están más parejas) y otro que tiene los agudos más altos que los graves, haciendo que escuche miles de cosas que con el otro programa no puedo. Ese día usé el primer programa, sino era demasiado. Pero ya al otro día le agarré la mano al segundo, y ahora me gusta incluso más. La calibración fue un jueves; al otro día ya escuché un pájaro! Algo que había esperado por tanto tiempo! Igual todavía no lo escucho tan claro, pero por lo menos está! Ese viernes fue muy alentador: me junté con mis compañeros de curso para festejar que terminamos el año, cocinamos pizzas, comimos, hablamos, nos reímos y demás. El tema es que escuché un montón de cosas! Por ejemplo, los platos, cubiertos y demás cosas metálicas chocando contra la mesada (que con la primera calibración los escuchaba pero en menor medida), los aplausos me volvían loca, notas en las voces, etc. Me encanta escucharlo, sentirlo, por más que no los identifique mucho, pero de a poco me acostumbro y siento como si no tuviera que hacer esfuerzo siquiera; simplemente está ahí. Hoy escuché el chirrido de un tren cuando frenaba, justo que una amiga me comentaba que odiaba ese ruido y yo nunca lo había escuchado. Me encanta estar prestando atención sin siquiera darme cuenta y descubrir tantas cositas nuevas. Me encanta demasiado todo, aunque a veces sea un poquitín molesto. Es cuestión de acostumbrarse nada más. Pensar que hasta escuché un timbre, en tan poco tiempo! Como para no estar contenta! Estoy muy ansiosa por lo que se viene, no puedo esperar a seguir llenándome de sonidos.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Escuchar es sentir

Este es un fragmento de lo que escribí al otro día del encendido. Le hice un par de modificaciones para adaptarlo al blog y demás (: Me quedó pendiente lo que pasó durante el reposo y otras noticias bastante importantes que después actualizaré en cuanto termine de redactar mis experiencias más recientes. Mientras tanto, pueden ir leyendo esto:

Sí, una y otra vez me pasó lo mismo: el día anterior a la conexión, a minutos de operarme, al decidir implantarme. Se repite todo el tiempo como si fuese el recorrido de una montaña rusa. Va despacio, te sentís bien hasta que de repente AAAAAAAAAAAAAA y después volvés al estado inicial. Sin embargo, al final te saca una sonrisa, sea cual sea tu experiencia. Así que retomando en donde lo dejé la entrada pasada, quedamos en que al final del día me sentí mejor que a lo largo de toda la semana. Con mi hermano y mi papá después nos quedamos caminando por la calle, disfrutando la noche; mi última noche antes de que la vida adquiera otro color. La disfruté muchísimo, por más simple que fue, y eso me bastó para hacerme sentir bien. Era lo único que necesitaba. La noche parecía encantada. Yo soy una romántica insufrible, me enamoro de detalles muy pequeños como la luz de los postes que le da a la calle, hojas en el suelo, ese clima cálido con vientito que es tan aaaaaaaaaahhggg. Son muchas cosas! Mili, no te vayas de tema, no. Seguimos. A pesar de la linda noche que tuve, el día del encendido a la mañana estuvimos todos con un poco de mal humor, eran los nervios hablando claramente. A lo largo del día se me habían empezado a disipar un poco los nervios, quizás porque todavía no caía en que había llegado el día finalmente. No, no caía en que ya había pasado por la operación y que mis preocupaciones más evidentes se esfumaban. El peso se aliviaba poco a poco. Se aliviaba? No sé, pero nuevamente me volvía a sentir bien. Fue algo muy confuso: imaginaba el momento de la conexión pero no que era YA.
Viajamos con mi hermano, Germán, y mi mamá un buen rato hasta Caballito y llegamos temprano, por lo que hicimos tiempo en una cafetería. Yo estaba extremadamente emocionada, saqué muchas fotos y filmé videos para guardar el recuerdo. Así que llegamos al consultorio, apenas esperamos un ratito y me hicieron pasar. Yo había elegido estar sola durante el encendido porque realmente había pasado por todo sola, y quería salir de ello sola también. Era MI momento. Sin embargo, al final Germán entró conmigo. Allí estaban Gina, mi fonoaudióloga de tantos años que hizo mucho de esto posible, y Silvia, la audióloga especializada en lo que se refiere a los implantes. Apenas entramos nos mostraron todo el equipo con el que venía el implante. Era una caja muy pero muy grande que al abrirla lo primero que encontré fue un peluche implantado! Me hizo el día, es lo más tierno del mundo! Me aferré a ese elefantito durante todo el tiempo que estuve ahí cual nena de 5 años. Finalmente empezamos con todo. Al principio me hicieron un par de pruebas para comprobar cuánto escuchaba, probar, explicado de manera simple, cómo escuchaba las los sonidos de determinadas frecuencias que me "pasaban" por cada electrodo que tengo en el implante. Básicamente era decir cuándo un sonido me resultaba molesto, su intensidad, etc etc (por molesto se entiende que me retumbaba en la cabeza y era insoportable el sonido). Aún así, mi emoción aumentaba poco a poco. Podía palpar el sentimiento de lo que se venía. No me sentía contenta, me sentía extasiada. Esto estaba pasando de verdad, sí! Hasta que llegó. Sí, llegó! "Bueno, ahora vamos a encender el implante. Avisame si sentís algo"....................... Nada. Literalmente, no me di cuenta que me encendieron. O quizás sí, pero no me di cuenta en el momento, fue una sensación muy sutil! La cuestión es que gente previamente implantada me había dicho que iba a escuchar ruidos raros y yo estaba esperando eso. Pero no, casi pasó desapercibido. Y yo, en mi cabeza, me preguntaba y dónde están los ruidos? No fue para nada decepcionante, sino que me sorprendió. Por eso NUNCA ESCUCHEN LO QUE LES DICE LA GENTE. No, mentira jaja pero bueno, fue distinto! Ella me preguntaba si lo sentía encendido, si la escuchaba, y yo respondía no, no siento nada; no, no escucho nada. Hasta que de repente... "Qué fue eso? No, pará, qué fue eso? Lo sentí." Sí! Había sentido algo! Pero no sabía qué era! Y después Silvia me dijo "A ver, escuchás esto? Sssshhhhhhhhh" (la ese hache no lo escucho) Y LO SENTÍ SDKFJNFKJ, de verdad lo sentí! Ahora, recién hace poco me percaté que escuchar es sentir, solo que la gente se acostumbra, siempre está ahí. No te das cuenta que lo sentís. Y para mí estos sonidos agudos eran algo casi desconocido. Me dijo que repitiera lo que hizo ella y cuando lo hice AAAAAAAA QUÉ EMOCIÓN! Me había escuchado! Me estaba empezado a escuchar mi voz! Creo que esa fue la mejor parte, cuando empecé a caer en la cuenta que sí estaba empezando a percibir cosas que antes no. Fue una sensación maravillosa. De verdad estaba pasando! Y encima lo tengo grabado en un video que me saca una sonrisa cada vez que lo veo. Así que bueno, muy emocionados todos arreglamos un par de cosas más, me hicieron preguntas con respecto a la diferencia entre escuchar con audífono y con el implante. Hablé con el cirujano que me operó, nos sacamos fotos todos bien contentos. Le interesó mucho mi caso en particular porque yo, a diferencia de otros implantados, ya escuché en algún momento, además de tener el oído entrenado musicalmente como para detectar los diferentes tonos, dentro de lo que escucho, de una nota. Entonces cuando me habían hecho las pruebas ya estaba diferenciando notas graves de agudas, que es algo muy poco común! Bueno, después de todo me explicaron cómo iba a ser todo por los siguientes días y demás. Si bien me hicieron una calibración bastante baja y como para que no me moleste, siento, digo, escucho cosas que antes no y el resto es re natural! Demás está decir que me mataba de la risa prácticamente todo el tiempo. Como ya dije, volví a mis 5 años, que justo fue el año que perdí la audición. Me sentía contenta, despreocupada, ansiosa por lo que se viene. Después de todo no puedo creer que haya sido tan fácil! Viéndome ahora cómo me sentía antes me dan ganas de viajar al pasado a rescatarme del miedo que tenía; en realidad no había nada que temer! Así como así, en cuestión de minutos se habían desvanecido todas las preocupaciones y volví a estar segura. Segura del camino que quiero construír en mi vida, escuchando, conectada con el mundo. Y fue hermoso cuando entró mi mamá a verme, la persona que más influyó en mi vida, la que me hizo que hoy por hoy esté tan bien como estoy. Se emocionó mucho, todos lo hicimos. Después de tanto trabajo, de ver médicos, hacer trámites, emociones por aquí, emociones por allá... la espera, ya estaba! Ya había pasado todo! Y ahora solo me queda mirar para adelante con la frente en alto y empezar a disfrutar todo aquello que antes no pude. Es más, cuando llegamos a casa Germán estaba tocando la guitarra y se nos ocurrió probar. La última cuerda a mí siempre me sonó igual, directamente no distingo una nota de otra porque no lo escucho (lo mismo con el piano). Pero esta vez pude detectar 3 NOTAS DISTINTAS y cantarlas, que es un montón como para ser el primer día y escuchando tan poco! No, no se imaginan la emoción. Lo que tengo por delante... no tiene precio.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Recta final

Sé que me estoy adelantando y MUCHO, pero esto no puede esperar. La conexión es en exactamente en 2 horas y 20 minutos! Así que retrocedo muy muy poquito para llegar a este momento que hace tanto que vengo esperando que pase. Sí, el salto final.
"Fueron raras estas últimas dos semanas; realmente no sé cómo explicar mi estado de ánimo. Debería estar contenta, no? Sin embargo, la historia se repite, y una y otra vez me vuelve a pasar lo mismo. Es que todavía no veo todo lo bueno que me va a traer esto? Las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba y yo sigo siendo una desagradecida y eso me repudia. Se acerca uno de los días más importantes de mi vida, Jueves 22 de Noviembre, que por cierto también es el día de la música (eso nunca lo voy a olvidar) y yo sigo así. No puedo creer que finalmente haya llegado el día, no puedo. Quiero llorar, gritar, detener el tiempo. Y si no estoy lista? Y si no puedo lidiar con todo? Y si me decepciono y no puedo acudir a nadie? Creo que tengo miedo de volver a quedarme sola, tan solo yo y mis pensamientos y sentimientos, incomprendida."
Bueno, esto lo escribí ayer a la noche y me vi interrumpida por unos mensajes que me mando mi prima, sacando esa parte mía que quería evitar. Justo se había cortado la luz por lo que yo estaba a oscuras, en mi habitación, tirada en la cama escribiendo ese texto. Y sí, me puse a llorar. La estaba pasando mal, eran los nervios hablando; sé que eran los nervios. Estaba siendo bastante dura conmigo misma, creyéndome cobarde porque siempre me agarra miedo a pesar de todo por lo que ya pasé. Siempre lo mismo. En cuanto a las cosas que tengo que agradecer, son muchas, pero eso lo dejamos para después, no me quiero ir de tema. En fin, de pronto veo una luz acercándose a mí en medio de la oscuridad. No, no es una metáfora, era el celular de mi hermano, aunque en cierta manera sí supuso una luz de esperanza para mí. Se acercó, me vio llorando y me preguntó qué me pasaba. Mi llanto aumentó. Él, muy tierno, me secó las lágrimas que corrían por mi rostro y me abrazó. Fue el abrazo más cálido que recibí en mucho tiempo. Me reconfortó. Después llamó a mi papá pero yo realmente no tenía ganas de hablar con nadie. Así que me llevaron a tomar un helado, de todas formas no había nada para hacer con la casa a oscuras. Salimos y me calmé un poco. No hay nada que venga mejor como un poco de aire fresco y helado. Incluso cuando salí me llegó otro mensaje de mi prima: "El miedo paraliza. Es lo contrario al amor. Sos tan valiente que llegando hasta acá ahora falta lo más hermoso".
Uy, no, me tengo que ir y esto debe ser publicado! Prometo que después continúo y para ese entonces ya voy a estar conectada! Ya les informaré cómo se siente todo, cómo fue el momento! Fdkjbfkd se me viene una aventura! Cambio y fuera.

domingo, 11 de noviembre de 2012

En un abrir y cerrar de ojos

Me acosté en la camilla y lloré un poquito más. El cardiólogo me miró, y con una mirada muy cálida y muy relajado me dijo "ahora a dormir". Cerré los ojos y me perdí en un sueño vacío.
Desperté. Parecía que no había pasado nada de tiempo. Fue literalmente en un abrir y cerrar de ojos, para mí, como transcurrió todo. Me dijeron que me desperté a los 45 minutos. Simplemente abrí los ojos, sonreí y me volví a dormir. Al cabo de unas horas desperté nuevamente. Abrí los ojos, esta vez de verdad. Ya había pasado todo y no lo podía creer. Ya estaba adentro, ya había terminado, ya había dado el paso que más miedo me daba. Así como así, al despertar de aquel sueño que no fue sueño, ya había pasado todo. Me sentía mareada, con nauseas, perdida. Estaba pálida y me dolía un poco el costado izquierdo. Recuerdo el trayecto desde donde estaba hasta la habitación. Yo giraba de un lado a otro, no precipitadamente, pero estaba exhausta y no me sentía para nada bien. La gente me miraba y yo no me imaginaba el aspecto que debía tener. En realidad no me sentía tan mal pero debía aparentarlo.
Básicamente, me llevaron a mi habitación y dormí la mayor parte del tiempo. No hice mucho aparte de comer, mirar un poco la tele y dormir. También me hicieron una radiografía que fue el único momento que salí de la habitación durante la estadía en la clínica. Yo saludaba a todos los enfermeros y al personal que me atendía, eran todos muy amables. Me tenían que venir a cambiar el suero y la anestesia cada tanto para que no me doliera y debía moverme lo menos posible. También me venían a preguntar si me sentía bien y demás. Igual yo estaba muy contenta, por ahí fueron los calmantes mismos, pero me sentía bien dentro de todo, todavía anonada por el hecho de que ya había pasado todo lo que temía.
Al otro día me cambiaron la venda y me dieron de alta. A eso de las 10 de la mañana ya me estaba yendo de la clínica. Mi padre me tomó muchas fotos, algunas incluso graciosas, que luego subí a Facebook y donde recibí muchos comentarios que me sacaron sonrisas. Lo mejor que se puede hacer es ponerle humor, nunca está demás. Fue una manera alternativa de aceptar lo que estaba viviendo al compartírselo a mis conocidos, amigos y familiares, algo que no había hecho en el pasado.
Me contaron de todos los familiares y gente cercana que fueron a esperar junto a mis padres y hermano durante la operación. Me alegró mucho saber de todo el apoyo con el que contaba. Incluso el día anterior había ido al colegio a despedirme de mis amigos. Todo transcurrió de la siguiente manera: un par de días antes de la operación me había enfermado. Me dolía mucho la garganta, estaba con tos, moco y demás. Cuestión, el lunes mi médica me dice que tenía que ir a hacerme un estudio porque si me daba positivo y tenía un virus no me podía operar. Sin embargo yo estaba muy segura que no me tenía nada, que no era tan grave, pero debía hacérmelo igual. Claramente, el resultado dio negativo, pero al otro día debí permanecer en mi casa por las dudas. Y yo no me había despedido porque la decisión fue a último momento! Finalmente me dejaron ir a pasar a saludar a la salida del colegio, así que fui a eso de las 4. Llego al colegio, abro la puerta y saltan mis amigos. Cami se me acerca con un cupcake y un encendedor con todos en el fondo cantando el feliz cumpleaños a coro. Se me iluminó la cara, no podía estar más contenta y emocionada. Acto seguido me abrazaron todos, uno por uno, incluso saludé a profesoras, directoras y demás. Comimos cupcakes que cocinó mi muy buena amiga Luli y poco a poco todos comenzaron a retirarse. Me quedé con mis más amigas y ahí fue cuando más lloré. Era la despedida de una vida que nunca más iba a volver a tener, una vida que dejaba atrás y que sería un cambio no solo para mí, sino para los demás también. Además, me entregaron un sobre lleno de pequeñas cartitas que me escribieron entre todos los del curso, gente fuera del curso, profesores, preceptores, directores, etc. y que leí esa misma noche y que me hicieron llorar muchísimo! Pero fue re lindo, me envolvieron con sus palabras cálidas, me hicieron sentir buena persona, como que sí estaba dejando una marca en este mundo por más mínima que sea! Por fin todo encajaba perfectamente! En fin, no podría haber salido mejor. Me estaba adentrando en un nuevo mundo de la mejor manera que se puede imaginar: feliz, segura, acompañada.

domingo, 28 de octubre de 2012

Llegó el día

5:45 AM, 17 de Octubre. Me levanto tranquila, sin nervios latentes. Había dormido poco durante la noche, 4 horas aproximadamente. Me cambié rápido, hice lo que sea que tenía que hacer que no había preparado ya la noche anterior. Di un par de vueltas. Me preparé adelante del espejo como toda mujer, debo admitir. Esperé a que mi familia terminara de desayunar; partimos en auto. Llegamos a la clínica alrededor de las 7. En todo el viaje escuché música con el ipod, mi fiel acompañante.
Llegué a la clínica de bastante buen humor. Mis padres me abrazaron y pude percibir tanto emoción como nervios, yo seguía tranquila. Entramos, me anoto, vemos llegar al cirujano. Por poco lo abrazo, pero me contuve. No, enserio, casi lo abrazo, significa que confío en esa persona y que estaba dispuesta a apoyar la cabeza en el quirófano para que me opere, y eso es bastante decir. Nos adentramos en la clínica, accedimos a un pasillo donde se encontraba el vestuario para pacientes. Yo estaba muy emocionada, muy contenta. Mamá estaba bastante nerviosa, se movía precipitadamente de un lado a otro, casi sin escuchar lo que nos decía la enfermera. Ella parecía amable. Era rubia con reflejos más oscuros, tendría al rededor de unos 30 años, más baja que yo. Tenía unos rasgos faciales un poco cansados. Me pareció percibir que había pasado por esto muchas veces: cierta persona a punto de operarse, nerviosa y omitiéndola. Aunque la operada en este caso era yo, como me encontraba en una dimensión completamente distinta se tenía que dirigir a mi madre, que también la omitía. Ella nos indicó lo que teníamos que hacer con nuestras pertenencias, ropa y demás. Me despedí de mi papá y mi hermano con un abrazo y los vi atravesar las puertas que separaban el anteúltimo paso antes de la cirugía de todo lo demás.
Nos metimos en el vestuario. Mi madre seguía moviéndose apresuradamente de un lado a otro. La enfermera nos dio indicaciones de lo que nos teníamos que poner y se retiró. Yo me cambié en un suspiro, contenta de la vida. Hasta el momento nada parecía preocuparme ni atemorizarme. Salimos de la sala, yo muy divertida con mi bata y gorra, y pude alcanzar a ver a gente del otro lado del vidrio, a lo lejos, con sus miradas posadas en mí. Podía sentir la curiosidad: de qué la operarán? por qué está tan feliz? qué le pasa? qué tiene? En fin, vi llegar a mi fonoaudióloga de tantos años, Gina, que también fue a cambiarse. Pronto las tres entramos en un pequeño sector rodeado por cortinas donde había una camilla, la anestesia, y demás cosas básicas para mi preparación. Y fue ahí cuando comencé a flaquear.
Me acosté en la camilla y empecé a llorar. Sí, tenía miedo. Había soñado un montón de veces con el momento en el que me ponían la anestesia y me despedía de todo. Aparecieron dos enfermeras más que trataron de tranquilizarme junto con mamá y Gina. Una incluso me abrazó y estuvo todo bien hasta que me tuvieron que poner la primera inyección. Sacó una jeringa, preparó todo y procedió a inyectarme la primera dosis de suero y anestesia. Una punzada recorrió por todo mi cuerpo, me acuerdo que fue horrible, hasta que después se empezó a aplacar de a poco.  Pero yo seguía llorando, me calmaba y volvía a romper a llorar. Mi mamá y Gina me sonreían, yo les devolvía la sonrisa con los ojos todos llorosos, de verdad quería parar de llorar. Miraba hacia mi costado arriba y veía caer las gotas del suero y la anestesia, una por una, a ritmo constante, y deseaba tranquilizarme, que pase todo ya... Clac, clac, clac. Por suerte me dejaron tomar el ipod y escuchar música clac y ahí clac me tranquilicé un poco clac clac. Empecé con canciones lentas para calmarme y terminé escuchando temas mucho más coloridos y alentadores mientras Gina y mamá me calmaban y mimaban, y el clac clac clac por fin dejaba de tener tanta importancia.
Yo pensé que me iban a dormir ahí, pero no fue así, por lo que la espera se me volvió interminable. Finalmente llegó el momento, me tenía que parar y dirigirme hacia el quirófano. Fuimos caminando lentamente, yo apoyada en alguna persona, no recuerdo bien quién, con el suero y la anestesia en la mano. Entramos al quirófano. Me lo había imaginado mucho más oscuro como en las películas o series. Sin embargo estaba todo iluminado con su personal trabajando metódicamente, repitiendo un proceso. Tan familiar para ellos, tan nuevo para mí.

martes, 16 de octubre de 2012

Dejar entrar el sonido

(11/10/12) Ajam, faltan 6 días para implantarme. Qué raro! Es como si todavía no cayera en la cuenta que se viene, que inevitablemente se viene. Y estoy contenta, de verdad que sí, pero era de esperarse que me agarrara un poquito de miedo por el tema del quirófano y demás. Digo, no? A quién no le dan miedo las operaciones? No es tan fácil entregarse completamente y perder el control de tu cuerpo y mente, de lo que te pasa o va a pasar, la anestesia. Eso en realidad es lo que más miedo me da, no saber cómo va a ser, qué voy a sentir, si me voy a arrepentir. Probablemente cuando pase todo y lea esto piense que estaba loca después de todos los beneficios que voy a ganar.
Pero hay algo que me desconcierta aún más y es de las cosas más absurdas. Como tengo que hacer reposo voy a estar ausente por un tiempo, y esta ausencia de alguna manera la coloco en el mismo lugar de la muerte. Es decir, y reitero que es completamente absurdo, qué pasaría si me muero? No por la operación, sino por casualidad. Qué lugar ocupo en la vida de los demás? La vida sigue, sin más? Se olvidarían de mí? Y eso me puso a pensar mucho sobre los planes que tengo para mi vida, del tipo de persona que quiero ser. El implante definitivamente me acerca a eso, me va a conectar con el mundo.
(15/10/12) Y ahora el implante ya es pasado mañanaaaaaaaaaaa! Y me estoy poniendo nerviosa, ansiosa, miedosa, todosa, pero de alguna manera sigo tranquila. Fuck me, right? Mi capacidad para controlar ese tipo de sentimientos frente a la gente es terrible. Todos me preguntan cómo me preparo, si estoy contenta, etc etc; mis respuestas son siempre las mismas. Estoy bien! Pero no.
(16/10/12) Es buenísimo ver cómo evolucionan mis sentimientos y pensamientos con respecto a la operación a medida que me acerco a la fecha. ES MAÑANA! Y estoy bastante tranquila por el momento. La gente me está apoyando mucho, me demuestra su amor, cariño y afecto, y me hace sentir bien! Ya no le doy tanta importancia a eso que puse al principio, se me pasó. Me había olvidado de poner lo más obvio, que sería cuánto va a cambiar mi vida después de esto. Empiezo una etapa completamente nueva. Dejo entrar el sonido y... quién sabe a dónde me va a llevar? Pero es positivo, no me tengo que olvidar de eso. Me siento bien, segura. No hay manera de que salga mal. Quizás sí, pero lo único que me importa es que yo me siento bien. Cuando me agarra ese tipo de seguridad, de certeza... no hay nada que lo pueda cambiar. El sentimiento llegó para quedarse, y sé que todo va a salir bien. Tiene que salir bien. Todo lo que hice, lo que crecí con esta experiencia me va a llevar a un lugar mejor, me prepara muchísimo para todo. Sin embargo, me tengo que focalizar en el presente, en lo que siento ahora. Y sé que es el momento adecuado, no podría estar más preparada. Lo asimilé, lo procesé, y ahora estoy lista para ponerlo a prueba. Yo puedo. Sé que puedo.